"Así crecimos" - por Belkis Cima
En los veranos de mi infancia se jugaba mucho , que digo mucho, muchísimo. El día resultaba corto y con los chicos del barrio continuábamos por las noches con una mancha, la escondida o cruzando lana de vereda a vereda, a veces algún auto paraba y nosotros desmayados de la risa atrás del tapial. ¡Los días de carnaval se multiplicaban! Eran 3 x 9 y se jugaba todo febrero. Con el bombero loco (Ver ilustración), los pomos (ex detergente DEA) y los globitos de agua, nos la pasábamos toda la tarde empapados usando las canillas de los vecinos que a veces se sumaban con un baldazo frío. Las clases comenzaban la segunda quincena de marzo, día lunes. Otra vez el portafolio de cuero negro salía a pista. Me acompañó de 1º a 7º y no tenía rueditas ni lentejuelas. Las carpetas se renovaban con papel plastificado y los más creativos las cubrían con forros de tela y ya estaban listas para estrenar el nuevo ciclo lectivo. ...