"¡Buena vida Padre Pedro!" por Belkis Cima
Unas décadas atrás llegó a la ciudad un joven con vocación de servicio siguiendo el camino que Dios le asignó, ese que don Daniel y doña Celia presintieron una vez. Más tarde, ya ordenado, flamante vicario en La Asunción se quedó por un corto tiempo que para conquistar a la comunidad y sembrar amigos sirvió. Nuevamente Dios lo llamó y otra mies le encomendó. Ya estaba bien preparado para pastorear una nueva comunidad que con los brazos abiertos lo recibió. Con el pasar de los días, mediante bromas y chistes aprendieron a quererlo y le abrieron el corazón. Donde él mora inevitablemente se establece clima familiar porque él es familiero y se brinda a los demás. Los años pasaron y un día la noticia corrió: ¡Volvía el Padre Pedro como párroco de La Asunción! Todos los amigos de aquella vez organizaron la bienvenida y la ciudad acompañó. El Padre Pedro era nuestro párroco, nuestro pastor y a la v...