"Ojos de cielo" por Belkis Cima
Aquella mañana realmente no lo conocí. Su figura desdibujada me llevó a esquivar la mirada, con cana cabellera nunca lo hubiera imaginado y menos sentado en ese lugar. Después de lo que había pasado me sentía aturdida pero hay cosas que no respetan altibajos y hay que salir aun con el alma entre hilachas. En esa me encontraba yo y salí con la mejor cara que armé entre sollozos y consuelos fallidos. En ese momento no buscaba conversación, es más me molestaba si me hablaban y me fastidiaba un poco más tener que responder algún cuestionario desubicado y nada empático. No todos debían saber qué me estaba sucediendo, lo cierto es que ni yo sabía cómo explicar ese dolor que apagaba mi luz y se cruzaba en mi garganta ahogando mi voz. Como regalo de Dios esa mañana asomó tibio y resplandeciente el sol, así suele ser en los días de primavera, eso me ayudó a cambiar paulatinamente el ánimo. Para estar mejor despu...