"La siesta de las iguanas" - por Belkis Cima

 

   Hace unos días, en la clase de pilates, una compañera comentó que fue sorprendida por una intrusa en el patio de su casa cuando intentaba colgar una prenda blanca y delicada en el tender para su secado.

   Ahora bien, se preguntarán quién era la intrusa... ¿Una vecina?... Tal vez por la zona en donde vive, ya que la intrépida intrusa resultó ser, nada más ni nada menos que, una ¡¡IGUANA!!

   Les voy a contar lo que sucedió: la señorita propietaria, al salir a su patio descubrió que entre el césped, algo se movía. Al mirar atentamente descubrió de qué se trataba. Saltó y gritó horrorizada haciendo volar por el aire la blanca y delicada prenda que al caer dio contra el suelo natural ¡tierra!

   Por su parte la intrusa no la pasó mejor, se sintió incómoda y amedrentada por los alaridos de la humana y se ocultó entre unas plantas que le sirvieron de refugio.

   Entre las risas y consejos para sacar de ese lugar y devolver a su hábitat natural a la inocente iguana, recordé los dichos de mi mamá.

   Durante las vacaciones de verano jugábamos con mi amiga y mi hermanito todo el día y todos los días.

   Los chicos de antes jugábamos mucho y con pocas cosas, bastaban unas latitas, cucharas y algunos palitos para hacer las exquisitas tortitas de barro que obviamente nunca comimos.

   Aquí viene mi recuerdo, cada tarde, precisamente a la hora de la siesta, que siempre nos negamos a dormir, mami nos decía que las iguanas salían a tomar sol y a buscar algo para comer. Asustados de solo imaginar que las iguanas nos podían llevar nos quedábamos bajo la sombra del paraíso sombrilla jugando con cucharas.

   Largas siestas haciendo huequitos con las cucharas tratando de encontrar a NAN, NIN y NON, los gnomos protagonistas de "El libro volador" de Atilio Veronelli que tantas veces nos leyó mami.

   ¡Cuánta inocencia! ¡Cuánta imaginación despertaban esas lecturas! Les puedo asegurar que no nos aburríamos y no existía el celular.

   ¿Qué tal si probamos de cambiar el celular por cucharas?

   Seguramente tendrán que indicarles cómo hacer huequitos o leerles alguna historia de alegres monigotes que eligieron al centro de la Tierra como su hogar. 

                                                                                                  Belkis Cima

    

Comentarios

Laura dijo…
Jaja!!! Qué lindo relato!!!!! Me encantó!!!!
Sergio Martine dijo…
Muy lindoooo, me encantó. Vamos por más ����������������

Entradas más populares de este blog

"No olvidaré...." - por Belkis Cima

"Atardecer" por Belkis Cima

"Mujeres que inspiran"- por Belkis Cima