"Pequeña Amarú"- por Belkis Cima


    Aquella mañana la pequeña Amarú recorría sola las calles de la indiferente ciudad. El ruido y movimiento de sus tripas le recordaban que había pasado varios días sin encontrar algo para poder comer y este se presentaba como uno más para la lista. Su olfato se agudizaba y solo aparecían hierbas secas y alguna ramita que otra ramita se interponían a su paso.

   Se acercó demasiado a la puerta de un autoservicio. Las personas cargadas con sus paquetes de compras la miraban con gesto duro, solamente veían el pelaje descuidado y embarrado, demostrando hasta un poco de asco y desprecio ante su apariencia de perro vagabundo evitaban el contacto con ella sin decir nada. 

   Del fondo de un largo pasillo y a paso apresurado se veía venir a un hombre que se iba en ademanes con sus brazos y palabras inentendibles para la pequeña Amarú. Cuando lo tuvo frente a ella, aunque no comprendía lo que decía, descubrió en los ojos rasgados una mirada ofuscada y violenta. El hombre la sorprendió con un cruel puntapié en su pancita vacía y flácida que la dejó inmóvil de dolor y además   unos coscorrones en su cabezota peluda y sucia.

   Amarú no entendía el accionar de ese humano de poca estatura, ojos largos y lenguaje desconocido. Ella no había molestado, ni siquiera había ladrado, solamente con su rabo entre las patas, miraba a la gente que entraba y salía de ese lugar conversando entre ellos sin ver más allá ni a los demás.

   Cabeza baja, un poco por el dolor a causa de los coscorrones y también por sentirse agredida, humillada, despreciada y abandonada, Amarú retomó su camino a ningún lado, simplemente seguir en busca de algo, ya no deseaba comida, necesitaba un refugio, alguien que por ella pudiera hablar.

   La perrita Amarú había nacido entre unos troncos apilados cerca de las vías por donde pasa el tren sin pedir permiso y arrasando con todo lo que se cruza en su andar. Fue por el tren que sus cinco hermanitos de a uno desaparecieron. Su mamá, una perra más maltratada que ella por su destino de vagabunda, fue capturada por unos humanos y nunca más la vio aunque la esperó en su escondite al que ella logró llegar evitando el lazo capturador, por ser cachorrita y escurridiza.

   La vida también a ella le mostraba el mismo destino; un poco triste y otro tanto desganada siguió arrastrando sus patas sobre la acera dura y vacía. El ruido de sus tripas cada vez era más profundo y hasta sentía que se le pegaban entre sí provocándole dolor, porque el hambre duele. Encontró un bollo de papel viejo y seco, imaginando un sabroso osobuco lo sostuvo entre sus patas delanteras y comenzó a masticarlo.

   Escuchó que se abría y se cerraba la puerta de un vehículo, el susto por ser capturada como su madre volvió a ella pero el hambre pudo más y siguió masticando el resto del bollo de papel.

   Una voz amigable la sedujo, levantó la mirada y se encontró con un par de ojos brillantes y claros, no rasgados ni ofuscados, esa persona con ternura le extendió la mano y le acarició la cabezota sin importarle que estaba sucia y olorosa.

   Amarú escuchó las primeras palabras amorosas que recibía en su vida, lo descubrió por el tono dulce de la voz acompañado por suaves caricias que se enredaban entre las crenchas duras y sucias de su cuerpo. Se olvidó que era vagabunda y del maltrato recibido, quería disfrutar un ratito de aquella humana amorosa y suave; se tiró al piso patas para arriba mostrando su barriguita arrugada y vacía poblada por indiscretas pulgas que saltaban entre sus pelos.

   La humana continuó mimándola sin darle importancia a la mugre ni a las pulgas. De proto le sonó el teléfono, respondió, lo guardó y le preguntó a la pequeña Amarú si la quería acompañar.

   Amarú pudo comprender el lenguaje del amor, no sintió miedo y de un salto subió al auto de esa humana que vio en ella a un ser indefenso que necesitaba ser cuidada y amada.

   

Comentarios

Recordá que los animales también han sido creados por Dios y merecen tu respeto.
No los dañes a ellos ni invadas su hábitat.
El mundo es uno y para todos.
Anónimo dijo…
Hermoso amigaaaa!!!! Triste....pero con final feliz.
El mundo es uno para todos y hay que compartirlo.....
Sonia Zoja dijo…
Una historia de animalitos de la calle...esta terminó lindo... ojalá todas terminarán así.
Bonito relato!!!

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