Habilitando vuelos - por Belkis Cima
En otro momento, sentados en canastitas formando una ronda, les conté que en mi “Guarda tuti”
guardo muchas cosas que quiero que siempre me acompañen y no olvidar nunca como el
recuerdo de un día feliz, también guardo un diente de mi hija que el Ratón Pérez perdió en el patio,
una lagrimita de mi hija más chica, un besito de Manu que me dio una mañana, un rayito de sol y
todo el cariño de ellos que me regalan a diario.
Mis espectadores me miraban con chispitas en los ojos y cuando les empecé a preguntar qué guardarían
en sus “Guarda tuti” las chispitas de emoción poblaron los míos…
Con soltura y entusiasmo, cada uno con su cajita en las manos imitando mi gesto de curiosa espiando
el interior de la misma comenzaron a contar:
-Yo guardaría recuerdos vividos en familia.
-Un abrazo de oso de toda mi familia.
-Las estrellas.
-Sonrisas de todos los del mundo.
-Un abrazo de mi mamá y un sueño hecho realidad.
-La sonrisa de mi seño (me puse colorada).
Trabajaron en el laboratorio para descubrir el misterio de esas
cajitas llamadas “Guarda Tuti” los había atrapado y se pusieron en los zapatos de observadores
científicos utilizando lupas y algo más para conocer lo que se escondía en el interior…
¡ERAN SEMILLAS!
Lo que sucedió en ese lugar, en el laboratorio, si no se lo imaginan se los puedo contar: el trabajo en
equipo y cooperativo era necesario, compartieron espacio y elementos como así también conocimientos.
Utilizaron diferentes lupas y descubrieron detalles de aquellas semillas que eran diferentes pero iguales
a la vez, todas son parte de una planta y de ellas nacerá una nueva planta…
¿Cómo ocurrirá? El interrogante que nos quedó por averiguar.
Todos tenemos alas que utilizaremos en diferentes vuelos, solo necesitamos de esa habilitación que nos
impulse a volar…
Belkis Cima



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